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‘Nuggets’ sin tener que matar al pollo

Una ‘start-up’ estadounidense asegura que a finales de año pondrá a la venta carne de ave cultivada en un laboratorio

Se dice que el cerdo es un animal del que se aprovecha todo, y parece que pronto vamos a poder decir lo mismo del pollo. La start-upestadounidense Just está a punto de ser la primera en comercializar carne de pollo cultivada en un biorreactor. Concretamente mediante células extraídas de su plumaje. Según Josh Tetrick, director ejecutivo de la compañía, estará disponible en tiendas y restaurantes antes de finales de este mismo año.

Las aves no tienen nuggets, tienen pechugas y muslos, pero Just ha empezado a producirlos en un laboratorio, y además, asegura que para ello no es necesario matar al animal, con lo que vamos a poder comerlos mientras el pollo del que proceden aún picotea lombrices por alguna granja.

Es lo que se conoce como clean meat (carne limpia), carne cultivada o carne in vitro, y es uno de los sectores de investigación en nuevos alimentos que más inversión están atrayendo y en los que más empresas compiten. Just ha conseguido más de 270 millones de euros, mucho más que compañías como las israelíes Super Meat o la estadounidense Memphis Meats.

Los argumentos a favor de este tipo de carne son un resumen del evangelio que predican los animalistas –no es ético que para alimentarnos millones de animales tengan que sufrir y morir–, de la preocupación que la producción de proteína animal tiene sobre el medio ambiente –se la hace responsable de un alto porcentaje de las emisiones de carbono– y también de las dudas de que el sistema actual de producción de animales de granja pueda alimentar de forma sostenible a una población mundial que va en aumento año tras año.

Se obtienen células de las plumas por biopsia y se las alimenta con factores de crecimiento de origen vegetal

La carne cultivada puede parecer algo cercano a la ciencia ficción, pero el proceso básico hace tiempo que se usa para, por ejemplo, “producir goma xantana (un aditivo) en biorreactores”, explica Silvia de Lamo, profesora de los departamentos de Ingeniería Química de la UOC y la URV.

El farmacólogo holandés Mark Post fue el primero en crear una hamburguesa a partir de células, en agosto del 2013. Post obtuvo, mediante una biopsia, células animales y las hizo crecer en un biorreactor hasta obtener carne para hacer una hamburguesa. El invento para producir una única unidad costó 250.000 dólares. Para hacer crecer las células hay que, literalmente, alimentarlas con factores de crecimiento. Post usó suero fetal bovino, que –según De Lamo– presenta el doble inconveniente de que “es muy caro y que para conseguirlo hay que matar a algún animal”. Esta es una técnica con la que es posible “cultivar carne de cualquier animal o pescado”, afirma la experta.

Si Just presume de que para hacer sus nuggets no ha sido necesario matar a ninguna criatura viviente es porque “los factores de crecimiento –los nutrientes con los que alimentan a las células que extraen de la biopsia de una pluma– son de origen vegetal”. Obviamente, cuáles son estos nutrientes, en qué proporción hay que administrarlos y cómo y de qué planta se obtienen es el gran secreto y objeto de patente. Este aspecto es, con perdón, la ­auténtica gallina de los huevos de oro o la madre del cordero.

Según la start up, “en el mundo hay más de 300.000 especies vegetales de las que no se ha explorado cómo pueden hacer que nuestras galletas, nuestra pasta o nuestros helados sean mejores”.

En el laboratorio, un nugget tarda dos días en crecer, pero trasladar el sistema a escala industrial “no es un problema, sólo es una cuestión de proporciones”, dice De Lamo. Lo que sí puede ser más complicado es la aceptación de este tipo de ingredientes por parte de los consumidores, pues organolépticamente no terminan de ser iguales a la carne de animales sacrificados. “El producto final no tiene grasas ni tejido conectivo, sin sangre, que es lo que da color y sabor a la carne”, y por tanto obliga a añadir colorantes y otros aditivos. Seguramente por eso Just ha elegido los nuggets como punto de partida, porque es la carne de pollo que menos se parece a la auténtica carne de pollo.