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La crisis de la peste porcina en China impulsa la cría del cerdo en Galicia

La famosa frase de que si China estornuda el mundo se resfría tiene una versión particular en el mundo del cerdo. La epidemia de peste porcina africana que devasta el potente sector porcino del gigante asiático está dejándose sentir en el resto del mundo, pero más que un contagio es un balón de oxígeno. Entre cientos de millones de cerdos sacrificados y con un aumento del precio que prácticamente dobla al de hace unos meses, el consumo chino tira de otros países, entre ellos España. En Galicia los resultados son espectaculares, con precios cada vez más altos y un crecimiento de dos dígitos de la producción, aunque también abunden los perjudicados colaterales.

China es tradicionalmente el principal productor y consumidor de carne de cerdo del mundo, con en torno a 56 millones de toneladas al año destinadas al consumo interno. Son cifras próximas al 50% del consumo de cerdo en todo el mundo. Pero el brote de peste ha hundido a su industria, con más de 200 millones de cerdos sacrificados, e incentivado las importaciones. En el caso de Galicia, donde existe toda una cultura del cerdo, el resultado es el precio más alto de los últimos 14 años (un 4,5% más que el pasado año, según el Instituto Galego de Estatística) y un incremento de la producción del 11%.

La peste africana ha obligado a erradicar alrededor de un tercio de la cabaña. En España, mientras, en la lonja de referencia, Mercolleida, el kilo de cerdo de cebo vivo alcanzaba en octubre los 1,451 euros, frente a los 1,12 marcados en el mismo periodo de 2018, pero ha seguido creciendo y superó hace días el precio de 1,5 euros. Los precios son casi un 50% superiores a los de principios de año.

De enero a julio, España exportó al país asiático carne porcina por valor de 361 millones de euros, un 11% más que en todo 2018. No es necesario que los productores gallegos exporten a China para beneficiarse de su crisis. No lo pueden hacer por carecer de un matadero homologado, pero el abastecimiento interior se está equilibrando con ganado de la comunidad autónoma, que en mayo contaba con una cabaña constituida por 1,2 millones de unidades, mientras el número de explotaciones industriales asciende a 1.150.En el conjunto de España, la peste porcina ha elevado un 80% las exportaciones al país asiático y ha disparado los precios, una situación que tiene un gran perdedor, ya que supone un revés para la industria nacional de los elaborados cárnicos, que ve cómo se encarece la materia prima, que representa el 50% de sus costes totales, a niveles hasta ahora desconocidos. La situación, en cambio, está mejorando enormemente los ingresos de ganaderos, mataderos y salas de despiece. Los productores están casi cuadruplicando su margen de negocio, que sube así hasta el 40% en su negocio. El porcino es el principal negocio de la industria cárnica española, ya que representa el 64,5% de la producción, el 66% de las empresas y el 45% del empleo.La ausencia de matadero homologado está impidiendo a la industria gallega obtener un mayor rendimiento económico de la crisis china. La Federación Galega de Porcino (Fegapor) lamenta esa circunstancia, que obliga a los productores a recurrir a empresas de otras partes de España o del norte de Portugal –país que constituye el principal destino de las exportaciones de cerdo gallego–, penalizando los precios. De hecho, según los datos de federación, en torno a un 35% de la producción de cerdos en Galicia se sacrifica en distintos mataderos no gallegos, otro 35% tiene como destino Portugal, y solo el 30% restante se trata en Galicia. No es la primera vez que China se erige como salvador del sector en Galicia, porque fue precisamente el mercado de ese país el que sacó al porcino gallego de la crisis de mediados de esta década, con sus crecientes importaciones desde 2015, cuando abrió sus fronteras a la carne europea y salvó a un sector que apenas cubría los gastos de producción. La situación era especialmente grave por el aumento de la oferta y la bajada de la demanda interna. En 2016, las exportaciones españolas de carne de cerdo a China superaron ampliamente las 200.000 toneladas, 130% más las de 2015 y más del doble que las del año anterior.La declaración, en el verano de 2018, de la peste porcina africana en China provocó una crisis que obligó a los distribuidores a buscar fuera de sus fronteras animales para abastecer su ingente demanda. La situación se complicó con los aranceles aplicados a los productos de Estados Unidos, su mercado natural, lo que llevó a las autoridades del país asiático a mirar a Europa. Y entre los europeos, España es el segundo país que más exporta.El virus de peste africana se detectó en agosto del 2018 en una granja próxima a la frontera con Rusia para extenderse rápidamente por decenas de provincias y países como Vietnam o Camboya. La enfermedad, inofensiva para los humanos pero letal para los animales, plantea un gran problema económico en el país asiático, pero también social, ya que la carne de cerdo es parte esencial de la dieta y un plato característico de fiestas como la del Año Nuevo. La situación afecta directamente al bolsillo de la población y dispara indirectamente los precios de otros alimentos como el pollo o la ternera. El Gobierno chino tiene incluso una reserva nacional de carne de cerdo congelada desde los años 70 y ampliada en los noventa de la que ha tenido que tirar ahora, al sacar al mercado 100.000 toneladas.

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